Piczo

Log in!
Stay Signed In
Do you want to access your site more quickly on this computer? Check this box, and your username and password will be remembered for two weeks. Click logout to turn this off.

Stay Safe
Do not check this box if you are using a public computer. You don't want anyone seeing your personal info or messing with your site.
Ok, I got it
Volver a la Entrada
EL ARTE DE LA DESCONTRACCION
EL ARTE DE LA   DESCONTRACCIÓN:

Es el aprendizaje que nos permite liberar las   tensiones físicas, emocionales y mentales reestableciendo los niveles energéticos en todos los planos de nuestra persona. Es la experiencia revitalizadora, por excelencia. Cabe mencionar la diferencia de significado entre la palabra relajación y descontracción: la primera se asocia a un estado de relativa pasividad; en cambio la segunda implica alcanzar el nivel óptimo entre la tensión y la relajación.
Para conquistar la descontracción, es necesario conocer que la primera meta de la relajación mental es permitir que el ser controle los pensamientos y alcance un verdadero silencio del intelecto. Por ello, no se puede obtener dicho estado si la persona persiste en sus conflictos emocionales. Estas técnicas ayudan a hacerlos conscientes para resolverlos interiormente. Sólo después experimentará el descanso reconstituyente.
Para funcionar en la vida necesitamos este equilibrio que nos otorga una tranquila determinación para actuar. Una buena administración del estrés es mantener un cotidiano estado de descontracción. Si recordamos los   tres objetivos propuestos al principio de esta obra, podemos decir que el desarrollo de esta técnica permite obtenerlos.
Cuando hablamos de modificar conductas mentales para manejar el estrés, sin dudas, cultivar una actitud de vida descontraída se transforma en la pauta maestra. Ella no sólo preservará nuestra salud psicofísica, sino que nos dará sabiduría; no olvidemos que esta palabra tiene que ver más con el sabor que con el saber. Necesitamos recuperar el “gusto” por la vida. Carlos G. Vallés lo expresa en su libro Gustad y Ved:
“El don de sabiduría es el don del buen gusto en las cosas del espíritu. El saber discernir, disfrutar, agradar...El hondo sentir...El buen gusto como principio del bien actuar...Su acción trae a la nuestra   el refinamiento del buen hacer, el gusto por la excelencia, el lujo sencillo de los placeres limpios, la capacidad de disfrutar con el arte, la poesía, la música...Lo que da gusto y sentido a todo lo que hace el hombre. Saber gustar donde la gente sólo consume; saber disfrutar donde la gente se intoxica; saber reposar donde todo el mundo tiene prisa por llegar adonde nunca llegan y hacer lo que nunca hacen. El don de vivir, el don de apreciar la vida y el aire y los árboles y los pájaros. El recobrar las brisas del   primer paraíso, donde cada amanecer era esperanza, cada hora fruición, y cada atardecer plenitud. Inocencia de los sentidos y pureza de la mente...”
Los ejercicios respiratorios y las técnicas corporales conscientes constituyen el entrenamiento previo ideal para alcanzar una verdadera descontracción. Describiremos los pasos en la ejecución y los beneficios que nos aporta. La duración oscila entre 10 y 15 minutos; puede realizarse en un tiempo menor pero no conviene que sea mayor al indicado porque nos induce al sueño y los efectos son otros.
En cuanto al lugar, busquemos el más aislado de ruidos externos, con ventilación adecuada y luz tenue; o también un espacio abierto, al aire libre. Podemos hacerla sentados, aunque es más efectiva acostados boca arriba con los brazos extendidos a ambos lados del cuerpo; con las palmas hacia arriba y los pies hacia afuera. Lo ideal es contar con una plancha de espuma densa de 2 ó 3 centímetros de espesor y de 2 x l metros, forrada en tela de algodón o jean; ideal para los demás ejercicios complementarios.
El aspecto sensorial   bien orientado nos ayuda a crear la ambientación necesaria que incluye una temperatura equilibrada, aromas agradables, música adecuada y tono de voz que favorezca la descontracción   cuando la técnica es inducida.
El horario ideal es el atardecer o antes de cenar porque coincide con el ritmo biológico reconstituyente del organismo; pero también podemos realizarla en otros momentos del día, por ejemplo, después del almuerzo, en reemplazo de la siesta y con resultados más profundos. Si la realizamos justo antes de dormir, su efecto revitalizador puede postergar el sueño o hacernos despertar más temprano. Cuando hemos vivido una experiencia altamente estresante conviene hacerla inmediatamente cualquiera sea la hora.
Para comprender mejor la eficacia de esta técnica analizaremos su acción en cada uno de los planos de nuestra persona.

Plano físico
Básicamente implica la descontracción corporal completa, de los pies a la cabeza y de la piel hacia adentro. Para lograrlo necesitamos una buena respiración abdominal, no sólo porque oxigena y relaja más, sino porque nos permite aquietar el movimiento mental y focalizar la atención en cada zona del cuerpo que vamos soltando, en forma progresiva, a conciencia y compenetrados en lo que vamos experimentando paso a paso.
Cuando hemos logrado el estado de descontracción física, este se manifiesta de modo particular; a veces como si el cuerpo flotara, otras como si se hundiera en la superficie que estamos; también hay sensaciones agradables de calor generalizado; sutiles vibraciones de la circulación sanguínea; malestares que desaparecen, etc. Sucede que nuestro cuerpo está liberado de la tensión psíquica y ahora se rige por su propia inteligencia celular, realmente asombrosa en su organización, lo cual le posibilita “ordenar” todo lo que el excesivo estrés ha alterado en nuestro organismo. Podemos decir que las millones de funciones celulares se sintetizan en dos: consumo y gasto.
Nuestro cuerpo se construye constantemente, excepto cuando es sometido a elevadas exigencias emocionales; entonces deja de construir y gasta lo que tiene para equilibrar ese desajuste. Deducimos entonces lo siguiente: Debido a que el estrés de la vida es permanente, la actitud de reducción   del estrés debiera también ser permanente; de este modo aseguramos los períodos de reconstrucción y preservamos la salud total.
Justamente es lo que hacemos en estos preciosos minutos en que bajo la aparente quietud corporal externa, existe en realidad una intensa actividad interna: El sistema nervioso autónomo estimula su acción; se liman todas las asperezas fisiológicas por lo cual los órganos regularizan sus funciones y se armoniza la orquesta endocrinológica; El sistema respiratorio y circulatorio realizan con más eficacia su tarea de distribución, desechando las toxinas y permitiendo a las energías autocurativas circular con libertad y abundancia. Aumentan las percepciones sensoriales y la capacidad del sistema inmunológico desviando de nosotros la posibilidad de contraer enfermedades, desde las más simples, como resfríos, gripes, hasta las contagiosas graves.
La descontracción física produce bienestar porque disuelve progresivamente las contracturas musculares y afloja la tensión articular. En la medida que practicamos localizaremos con más facilidad las zonas del cuerpo que más se resisten a relajarse; si mantenemos sobre ellas una conciencia aquietada, nuestra atención concentrará mayor irrigación sanguínea y oxigenación celular que aliviarán los malestares.
Este fenómeno fisiológico consiste en que   cuando ubicamos la conciencia en una región del cuerpo, dirigimos hacia ella un chorro de energía vital; ella eleva la temperatura, produce un mayor flujo de sangre y con ello contribuye notablemente a la regeneración   de tejidos, la vitalización de órganos y músculos, la eliminación de enfermedades potenciales y aumenta la flexibilidad. No es necesario mentalizar nada, apenas localizar la conciencia en la región.
Dice el Maestro De Rose: ¿Cómo demostrar que el fenómeno fisiológico ocurre realmente?
Sencillo. Siéntese en cualquier ásana de meditación. Pero no medite. Coloque las manos a la misma altura. Pueden quedarse en el suelo o sobre las rodillas. Pase, entonces, a concentrarse sobre su mano derecha. No mentalice nada en especial. Apenas localice la conciencia y repita mentalmente: “mano derecha, mi mano derecha, tengo una mano derecha, mi mano derecha tiene músculos, mi mano derecha tiene huesos, mi mano derecha tiene venas y arterias, siento el tacto de mi mano derecha, siento la temperatura de mi mano derecha, etc.”
El objetivo es evitar que la mente se disperse. Usted necesita permanecer concentrado en su mano derecha. Hágalo durante 5 minutos. Después, abra   los ojos y compare las dos manos. Aquella en la cual se concentró, estará más enrojecida de sangre. A continuación, toque con una palma en la otra para sentir la temperatura. La derecha estará más caliente.
Procure hacer esta prueba con un grupo de amigos y verá que interesante. Como media, de sesenta al setenta por ciento de las personas legas, ya en la primera   tentativa consiguen resultados excelentes. Los fracasos se deben únicamente a la falta de concentración y a la dispersión mental.”
Es evidente que podemos aumentar nuestra calidad de vida utilizando nuestras capacidades naturales.   Para las personas hiperactivas o que tienen muchas dificultades para descontraerse físicamente, existe el recurso de hacer relajación por oposición: consiste en contraer vigorosamente una zona   muscular, y luego soltarla; así   hasta completar el cuerpo entero. Es un modo de percibir la diferencia entre la tensión y la relajación. En la medida que vamos registrando psíquicamente un estado de levedad corporal, aprendemos a cambiar el patrón neuromuscular que permite la “adaptación” a muchas rigideces físicas crónicas.

Plano emocional

El estado de descontracción física necesita el equilibrio emocional para ser plenamente alcanzado; por eso es importante la manifestación de lo que experimentamos en este plano. Es natural que en la medida que vamos aquietando el cuerpo, que es denso, van aflorando los aspectos más sutiles de nuestra persona. Puede suceder de variadas maneras.
Por ejemplo,   vienen a nuestra mente recuerdos de situaciones vividas; si han sido agradables sentimos bienestar, gozo. A nivel físico puede haber una vibración en la piel, una sonrisa, etc.
Si evocamos una experiencia penosa o frustrante que no hemos desahogado saludablemente antes, es probable que surja el llanto liberador. Si sucede, no tengamos miedo o vergüenza; dejémoslo fluir porque es lo que necesitamos para lograr una absoluta paz emocional.
Sabemos que las tensiones psicológicas constituyen la fuente del estrés más perjudicial, porque es el que se somatiza y da señales con los múltiples malestares que padecemos.
Esta carga energética bloquea el normal funcionamiento de órganos y glándulas; de ahí la importancia de soltarla y armonizar nuestro clima interior.
Para comprender mejor la relación entre nuestra inteligencia emocional y los estados de mayor profundidad de conciencia, concentración, quietud, etc. tomaremos la figura del agua porque es sumamente ilustrativa. En cierta ocasión tuve oportunidad de observar la creciente de un río; cuando llueve en las Altas Cumbres de Córdoba, el agua desciende tumultuosa y desbordando peligrosamente del cauce normal. Estremece ver la fuerza arrasadora con que inunda todo lo que encuentra a su paso. Es como el ímpetu de una descarga emocional que sale de los canales comunes de nuestra conducta dejándonos la sensación de haber perdido el dominio de nosotros mismos, pero a la vez, dándonos el alivio de la presión contenida y ahora liberada. Es una natural precipitación.
Del mismo modo que la naturaleza nos muestra sus movimientos, nuestras fuerzas interiores necesitan ser expresadas. Así como aumentamos la fuerza del agua deteniéndola con un dique, también hacemos crecer el poder de las emociones cuando son reprimidas.
El arte de vivir implica utilizar positivamente la tensión, dirigiéndola hacia objetivos nobles que nos hagan mejores personas. Un dique se construye con las suficientes compuertas para dar salida a la energía hídrica excedente; pero en ese paso se transforma en un bien mayor: energía eléctrica. Entonces, liberar emociones no significa siempre arrasarlo todo; un ataque de ira puede llevarnos a cometer acciones de las que seguramente después nos arrepentiremos. Si evitamos una sistemática represión de lo que sentimos, aprenderemos a expresarnos saludablemente en distintas circunstancias.

Después de la tormenta viene la calma; entonces el río se aquieta, el agua vuelve a su cauce y podemos atender la zona inundada. También necesitamos esta paz emocional para trabajar en lo más profundo de nosotros mismos.
Siguiendo la figura del agua, el río turbulento va serenando su ritmo en la medida que baja a las llanuras hasta desembocar mansamente en un inmenso y apacible lago; símbolo de nuestra realidad mental más profunda. La técnica de descontracción nos prepara para abordarla.

Plano Mental

Las características del río agitado coinciden con nuestro estado mental de estrés excesivo. El movimiento refleja el modo de pensamiento irreflexivo, descontrolado, con imaginación frenética. La turbulencia es imagen de la falta de claridad o capacidad de discernimiento.
Pero este clima mental comienza a cambiar con una buena respiración abdominal; poco a poco la conciencia se estabiliza, impregnándonos de serenidad. El oleaje de la superficie va atenuándose para transformarse en el espejo de agua.
Ahora, nuestra mente se parece más al lago; en primer lugar vislumbramos su inmensidad; las aguas tranquilas nos dejan ver el fondo con transparencia. Del mismo modo, la conciencia aquietada desciende a planos más profundos donde la luz se hace visible. De ahí su nombre: lucidez mental; estado que todos vivimos por momentos, pero que esta técnica va permitir que sean más prolongados.
Cuando estamos lúcidos   no cambia nuestra actividad, pero si el clima interior, el tono vital; porque las facultades mentales fluyen apaciblemente y con toda su plenitud. En este plano mental están grabadas todas nuestras conductas y aún en niveles más profundos. Este es el terreno fértil para sembrar una nueva pauta mental, que constituye el tercer gran objetivo propuesto por los investigadores del estrés y por esta obra   para lograr modificar un hábito y mejorar la calidad de vida.
Este es un punto muy importante. Comprendámoslo bien. Los buenos propósitos para el cambio, muchas veces fracasan porque están dirigidos por una intención de la superficie, incluso a veces ni siquiera elegidos libremente, sino porque nos lo dijo el médico o la   familia, cuando en realidad nuestra vida está condicionada por las conductas grabadas en lo profundo de nosotros mismos. Por ello, no alcanza el voluntarismo, el esfuerzo y el   sacrificio; sino que debemos aquietarnos para discernir nuestras metas reales, intensamente deseadas y luego sembrarlas como una nueva semilla que debe crecer desde lo más hondo de nuestra conciencia.
¿Qué significa exactamente sembrar o crear una nueva pauta mental?
Consiste en utilizar el poder del pensamiento en estado de máxima lucidez. El Dr. Christoph Schenk en su libro “Estrés, cómo superarlo” llama   a esta acción “concentración pasiva” porque implica mantener una actitud serena frente a una meta deseada. Recordamos que todo aquello en lo que depositamos nuestra atención se fortalece y este principio inexorable nos permitirá alcanzar los objetivos buscados en las diferentes áreas de nuestra vida.
El poder del pensamiento se expresa principalmente a través de las palabras y de las imágenes,   depende de la aptitud de cada persona hacia un modo u otro. Cuando utilizamos las palabras para expresar un deseo, llamamos a esta construcción verbal “fórmula de intención”. Como nuestra conciencia es permeable para aceptar lo que realmente proyectamos, debemos elegir cuidadosamente las palabras; ellas deben ser claras, positivas y significativas, capaces de interpretar lo más perfectamente posible nuestras verdaderas intenciones. Por ejemplo, si deseamos el peso adecuado para nuestra anatomía, la fórmula puede ser: “Obtengo siempre mi peso ideal”.   Es una frase que no deja lugar a dudas. Sin embargo, debemos considerar que psíquicamente somos muy niños, en el sentido que siempre vamos a adherirnos a lo que es más atractivo y vamos a rechazar lo que no nos gusta. Entonces, una frase verdadera que no tenga una forma especial de ser pronunciada o que carezca de un sentido cautivante, difícilmente logrará penetrar la coraza con que nuestro psiquismo se protege de sugestiones provenientes del exterior, ya sean de la   publicidad o de los intentos de una persona de convencer a otra sobre algún tema particular, y sobre todo cuando nos decimos a nosotros mismos palabras que no terminamos de creer.
Por eso, es importante aprender a seducir nuestra psiquis con propuestas posibles y agradables.
Otra forma de hacerlo, según el Maestro DeRose, es a través de la reprogramación progresiva. Funciona así:
1- estadio: “quiero mejorar mi apariencia personal”, por consiguiente,

2- estadio:   “voy a progresar gradualmente para mejorar mi apariencia personal”, y, conclusión,

3- estadio:   “estoy mejorando cada vez más mi apariencia personal.


Esta sí   es una estrategia convincente. Transmite madurez, veracidad, consistencia. Proporciona tiempo y condiciones para que la orden sea obedecida. Establecer metas y plazos es muy eficaz.
Una nueva pauta mental también puede sembrarse a través de la visualización creativa. Significa lo siguiente: desde el estado de quietud y lucidez mental proyectamos imágenes claras y sentidas de lo que deseamos ver realizado en nuestra vida; si se trata de la salud podemos “vernos” con una buena presencia, sonrientes, irradiando vitalidad; si deseamos ser más específicos, visualizamos los órganos o zonas del cuerpo que necesitamos sanar en perfecto funcionamiento; esta proyección puede extenderse al área afectiva, profesional, laboral, social, etc.
Dice Carlos G.Vallés: “El poder de la imaginación es inmenso y empleándolo sabiamente podemos afinar nuestros sentidos y nuestro cuerpo, y así afianzar ese contacto y esa amistad que nos ayudan a integrar en vivo todo lo que somos y,   consiguientemente, a dar una mayor plenitud a nuestras vidas.”
Imaginar de antemano una acción facilita su realización. La psicóloga Anees Sheik afirma: ”Los investigadores han comprobado que la práctica mental puede tener el mismo efecto que la práctica real”. Existen muchísimos ejemplos al respecto. Citaremos algunos:
En el libro “El cuerpo recobrado”, Michael Gelb cuenta:
Un fascinante estudio llevado a cabo por el psicólogo Alan Richardson demuestra el poder de la visualización. Richardson eligió tres grupos de personas al azar y midió su habilidad en el lanzamiento de tiros libres a la canasta de baloncesto. Luego, durante los veinte días siguientes, el primer grupo dedicó veinte minutos diarios a entrenarse en el lanzamiento de tiros libres; el segundo grupo no practicó nada, y el tercer grupo tampoco practicó, pero sus miembros dedicaron veinte minutos diarios a visualizarse a sí mismos encestando la pelota. Al cabo de veinte días, Richardson midió de nuevo su habilidad: el primer grupo había mejorado su rendimiento en un 24 %; el segundo grupo no mejoró absolutamente nada; y el tercero, el grupo de los que visualizaban, mejoró un 23 %. Posteriores experimentos en tiro con dardos y otras actividades arrojaron resultados semejantes.    

Valerie Wells, en “El arte de la visualización”, narra un caso similar entre dos jugadores de golf con igual nivel profesional o medida de “handicap”; durante un mes se entrenaron, uno jugando en el campo de golf, y el otro, sentado en un sillón, visualizando las jugadas; y al cabo del mes, ganó el del sillón. Será por esto que el campeón de golf Jack Nicklaus dice de sí mismo: “Nunca intento una jugada sin tener una imagen clara de ella en la mente. Primero “veo” adónde quiero mandar la pelota; luego, la “veo” llegar allí: imagino su trayectoria y su aterrizaje. En la siguiente escena me “veo” dando el golpe que hará realidad las imágenes anteriores.”
Estas técnicas descriptas para realizar la mentalización de objetivos,   requieren siempre un clima de quietud,   el cual se refleja en los latidos cerebrales. Hoy pueden medirse científicamente en ciclos por segundo   y la frecuencia ideal se conoce como nivel Alfa (14 ciclos por segundo). La eficacia de este campo de conciencia estriba en que corresponde a la misma sintonía del mundo natural;   en esta frecuencia se equilibran las fuerzas de la naturaleza que permiten el funcionamiento de todo lo creado. Podemos decir que es el pulso de la vida en el reino vegetal, animal, mineral y por supuesto, en el hombre.
Cada vez que introducimos una intención en el terreno fértil de la conciencia aquietada,   su efecto se verifica en el tiempo y en el espacio. Según el Dr.Deepak Chopra es una condición del sistema nervioso humano.   Podemos comprobar como funciona observando nuestras acciones: normalmente, primero pensamos en lo que vamos a hacer para después materializarlo en el tiempo. Muchas veces concretamos aquello que buscamos, pero con un esfuerzo tan elevado y   con un costo emocional y energético tan alto que llegamos a resentir nuestra salud.
Si continuamos con la figura del agua, el efecto poderoso de una intención deseada con la mente serena, se puede comparar al que produce una pequeña   piedra al ser arrojada en un espejo de agua; la onda expansiva   es imagen de la comunicación infinita en un vasto campo de posibilidades.
En cambio, cuando arrojamos una gran piedra en un río turbulento y agitado, probablemente ni veamos el sitio donde cayó. Ese es el efecto de nuestros mejores propósitos sembrados en una mente dispersa y acelerada.
Es muy difícil que prosperen porque nuestras acciones seguirán dirigidas por las conductas grabadas en lo profundo de nuestra conciencia.
Hemos señalado que todas estas técnicas potencian nuestras capacidades psicofísicas y sucede porque nos conectan con esa región de nuestro ser en la que somos nosotros mismos. En la medida que conquistamos este clima de quietud ganamos una gran libertad interior frente a los acontecimientos de la vida. En lo profundo de nuestro ser residen grandes reservas de valores altamente positivos, sentimientos nobles, creatividad, talentos ignorados, capacidad para la realización de los sueños postergados, incluso las soluciones a muchos problemas que en la superficie no aparecen.
Quién no ha experimentado terminar un día con una situación insoluble y amanecer con el conocimiento del paso a seguir, después de   “consultarlo” con la almohada.
Se trata, entonces, de aprovechar estas condiciones naturales para el crecimiento de nuestra persona. Por eso sostenemos que el exceso de estrés nos vuelve menos personas, no en dignidad, sino porque nos impide   ser y hacer todo aquello que podemos. Está comprobado que la práctica constante de viajar a las   profundidades de la conciencia exacerba   lo mejor de las personas y tienden a hacer disminuir aquellos aspectos menos deseables.
Estas técnicas se utilizan hoy en las universidades para facilitar el aprendizaje de idiomas u otros conocimientos,   porque se han explorado las facultades mentales y su mayor aprovechamiento. Esto es fundamental en el mundo moderno donde la información es abrumadora gracias a la informática y las tecnologías de las comunicaciones. Nuestra capacidad de asimilación aumenta cuanto más nos descontraemos. Esta realidad destierra el concepto de que el aprendizaje siempre va unido al esfuerzo, ya que los ejercicios aumentan la coherencia de las ondas cerebrales, lo que incrementa el período de atención, la creatividad y la recuperación de la memoria.
Para los iniciantes, es normal que al principio tengan dificultad para detener el diálogo interno de la mente entrenada en la dispersión y el movimiento constante, pero no hay que desanimarse por esto. Tampoco   conviene forzar el pensamiento hacia la dirección deseada. Cuando nos concentramos en algo y al instante, la mente se va en otra cosa, sigamos por un momento ese nuevo curso para volver con suavidad al que elegimos. Llega un punto de saturación, en el cual la mente se rinde y se aquieta donde nosotros queremos. Poco a poco callamos su murmullo incesante y es en el silencio donde ella se proyecta   y reabastece sus energías. La importancia de realizar estos ejercicios radica también en la necesidad de abrir nuevos espacios para el crecimiento, ya que se conoce que el 90 % de los pensamientos de un día son una repetición literal del día anterior.
El factor acumulativo de las prácticas nos permite crear un camino de acceso a estos niveles profundos de la conciencia a los cuales llegaremos cada vez con más facilidad. Para   quien desea realizarlas en casa y necesite una guía inicial, las técnicas respiratorias y de descontracción están   grabadas en disco compacto (CD) . Contiene las indicaciones adecuadas para su utilización y música especialmente seleccionada. Es conveniente seguir todos los pasos que se desarrollan en cuatro etapas: Entrada- Asimilación- Preparación para salir- Salida.