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YÔGA Y ENERGIA SEXUAL
Existe una relación directa entre la energía sexual y la meta del Yôga. En primer lugar, debido a que esta filosofía estrictamente práctica de vida, procura crear estructura psicofísica en un proceso de integración de   todas las facultades humanas.
A través de una conjunto de técnicas respiratorias, corporales, de purificación interna, sonidos, etc. son potenciadas las condiciones naturales de la persona.
Podemos deducir que la energía sexual, como fuerza primaria de vida, también es estimulada como todas las demás funciones orgánicas, pero adquiere especial importancia porque está vinculada con la evolución. El objetivo del Yôga es alcanzar un estado superior de conciencia llamado Samádhi, que puede traducirse como una experiencia inefable de dicha y realización.
El Prof. Edgardo Caramella en su libro “Yôga y Energía sexual”, de editorial Kier, señala lo siguiente:
“El Yôga, que sabe de la existencia de esta poderosa energía, un lugar de teorizar sobre ella, ha desarrollado empíricamente técnicas para su ampliación y aprovechamiento en beneficio de la evolución. La sexualidad es un elemento fundamental en la metodología que utilizan las distintas líneas de Yôga; sin embargo es importante reconocer que existen dos propuestas antagónicas, cuyos procesos y resultados son completamente diferentes: El Yôga brahmáchárya, que busca la evolución a través de la represión de la sexualidad, y el Yôga tántrico, que busca la evolución por medio del placer y la libertad.
La diferencia básica entre ambos puntos de vista es la siguiente: para el Yôga brahmáchárya, la energía sexual es tan preciosa que no debe ser desperdiciada usándola, y por eso debe ser econmizada. El Yôga tántrico, por el contrario, considerando que se trata de una fuerza tan importante, recomienda que sea perfeccionada y desarrollada en forma práctica, con la mayor intensidad posible. Es este último el que va hasta el fondo de esa tarea, elevando esa energía desde la base de la columna hasta lo alto de la cabeza, activando los chakras, despertando los siddhis y provocando la eclosión del samádhi.”

ENSEÑANZAS DEL MAESTRO DE ROSE   (Codificador del SWÁSTHYA YÔGA)

“La energía sexual es la gran llave para facilitar el desarrollo de los chakras, el despertar de la kundaliní y la conquista del samádhi, meta del Yôga. Por eso es conveniente adiestrarse en las artes tántricas que aumentan la sensibilidad y perfeccionan la relación con el compañero.
Las técnicas del Tantra mejoran el rendimiento de la sexualidad no sólo buscando el placer, sino también la canalización de la energía para la productividad en el trabajo, en los estudios, en lo deportes, en el arte y, principalmente, en el desarrollo interior.”

Maithuna

“Una vez obtenido el grado deseado de purificación, siempre cultivando la práctica del Yôga, llegamos a la parte más fascinante del currículum tántrico: la alquimia sexual. Evidentemente, ninguna obra enseña las técnicas de maithuna, pues pertenecen a la tradición llamada gupta vidya o ciencia secreta. Lo que se encuentra en los libros son informaciones falsas y fantasiosas   para ilusionar a los curiosos. En necesario buscar un Maestro que acepte transmitir personalmente ese conocimiento. Los pocos instructores que de hecho conocen tales tècnicas, también evitan enseñarlas, ya que la mayoría de las personas no tienen ni madurez ni sensibilidad suficientes para merecer esa iniciación. Fuera de eso, están incluso las trabas culturales, y no fueron pocos los Maestros cuyos discípulos, en esa etapa, sintiendo las perlas bajo sus pies “se dieron vuelta y los despedazaron” (Mateo, 7,6).
Con todo, el maithuna es el método más poderoso y eficiente para atizar la serpiente ígnea. Según ese proceso tántrico tenemos en la región genital una usina nuclear a nuestra disposición. Podemos dejarla adormecida como hacen los monjes y beatos de casi todas las religiones. Podemos simplemente usarla y desperdiciarla bajo el impulso ciego del instinto, como hacen todos los animales, incluso el animal hombre. O podemos cultivarla, usufructuando un placer mucho mayor e incluso canalizando esa fuerza descomunal hacia el objetivo principal de esa práctica: el autoconocimiento proveniente del despertar de la kundaliní y de la eclosión del samádhi.
Para el Tantra, la relación sexual no es sólo un contacto genital. Hay varios niveles, algunos tan discretos que pueden ser practicados en cualquier lugar sin agredir las costumbres vigentes. Esos niveles varían de una escuela tántrica a otra, algo que, además. Ocurre comúnmente con casi todos los conceptos. En un panorama cultural tan vasto y antiguo, es compresible que haya muchas vertientes que defienden matices diferentes y, a veces, divergentes.”